
Quintessence 2005-2007, el título de ese registro justo y necesario, interviene como una representación sonora de lo que se ha definido como la “generación cero-cero”, que tiene a músicos que operan en el solismo más avanzado que haya demostrado nuestro jazz, un definido trabajo por la composición de una obra actual y chilena, y la capacidad para cotejar nombres y modos, pensar de manera unitaria y actuar al mismo tiempo.
Entre los más de 60 grupos de jazz de todo el mundo que postularon al Concurso Internacional de Intérpretes de Jazz, en Granada, España, la música de una banda chilena llamó la atención. Se trata del ensamble Quintessence, una agrupación integrada por al menos ocho artistas –su composición varía en el tiempo- y cuyo repertorio se centra casi únicamente en temas originales.
Más que un concierto, un gran espectáculo que nos trae la promesa de nuevos proyectos y grandes shows de nuestros jazzístas chilenos.
Esta micro-orquesta es una fotografía de la generación que empuja hacia delante y hacia arriba en el jazz chileno.
Posiblemente ésta sea la primera vez que el jazz chileno es nominalmente como el fútbol brasileño: se pueden convocar a tres o más equipos completos para una selección de once jugadores. Y una de estas selecciones lleva por nombre Ensamble Quintessence.